ECOPAZ - AÑO 2 - Nº 31 - 23 de MARZO de 2001 - Página 2

LA IGUANA OVERA (Tupinambis teguixin)

La iguana overa es el lagarto de mayor tamaño en nuestro país y uno de los más corpulentos del mundo. Su longitud llega a alcanzar 1,30 y excepcionalmente 1,50 metros, aunque lo más frecuente es que no exceda el metro, del cual la mitad corresponde a la cola.

Su distribución en Argentina, abarca las provincias de Misiones, Corrientes, Entre Ríos, Formosa, Chaco, Santa Fe, Buenos Aires, el centro este y sureste de Córdoba y el noreste y sureste de La Pampa.

Otra especie muy emparentada, la iguana colorada, se distribuye en las regiones más áridas al occidente de los territorios y ocupados por la iguana overa en nuestro país.

ALIMENTACIÓN VARIADA

La alimentación de la iguana overa se va modificando con la edad.

Los ejemplares más jóvenes comen caracoles terrestres, ciempiés, avispas, escarabajos, grillos, cigarras, escorpiones de agua, pulgones, cucarachas, larvas de mariposas, arañas y otros pequeños organismos.

También saben degustar pequeñas frutas carnosas y suculentas, desde las de tala en Argentina, hasta las de cajú en Brasil. Para alimentarse de frutas, cuando su desarrollo lo permite, trepan a los arbustos y árboles bajos, donde buscan también los nidos de las avispas (lechiguanas), por cuya miel sienten verdadera predilección.

A medida que crece, la iguana overa captura pequeños vertebrados: peces, ranas, culebras, pájaros y roedores. También depreda los huevos de yacaré, tortuga y gallina. Los ejemplares adultos comen, además, materias orgánicas en descomposición.

La dentición de la iguana overa evoluciona acompañando esta ampliación de la dieta. En todo caso, los músculos de la masticación se encuentran muy desarrollados, lo cual se manifiesta en una prominente "papada", que se destaca sobre todo en los machos y que es una característica notable de la especie.

Como todos los poiquilotermos (animales de sangre fría), estos lagartos no pueden regular internamente la temperatura de su cuerpo; de dicha característica se deriva que buena parte de sus hábitos sean diurnos.

Durante el asoleado, el animal se relaja por completo, adhiriéndose a la superficie del suelo y adoptando con frecuencia una postura curiosa: una de las patas anteriores vuelve la palma hacia arriba, en tanto la otra se mantiene normalmente, apoyada en la tierra.

La iguana overa hiberna en los meses fríos. Generalmente permanecen inactivos en cuevas que cavan a poca profundidad o aprovechan las de otros animales.

Una cueva para los huevos

Hacia Octubre, comienza la época de celo, que llega hasta mediados de Noviembre.

Al ver a la hembra, comienza el cortejo: el macho agita su voluminoso cuello y emite u leve ronquido, comenzando el seguimiento. Si otro macho pretende cortejar a la misma hembra, intentará intimidar a su rival o para amedrentarlo, tratará de morderle el cuello, zona especialmente vulnerable y si huye, lo perseguirá pretendiendo morderle la cola o las patas posteriores.

Vuelto al cortejo, el macho reanudará el seguimiento de la hembra hasta alcanzarla.

La hembra fecundada construye la cueva en forma de túnel donde habrá de depositar los huevos. Aunque su peso haya aumentado, demuestra gran habilidad en esta tarea, empleando sus patas anteriores como cavadoras y las posteriores como rastrillos, alejando la tierra blanda con los dedos separados, de uñas fuertes y gruesas.

A mediados de Noviembre pondrá los huevos en ristras de 20 a 54, aunque su número más frecuente es 36. Los huevos son blanquecinos, ovalados, con los polos iguales; ; la cáscara es blanda y porosa, su altura máxima no excede los 4,8 cm. Eclosionan a comienzos de Enero.

Enemigos

Los enemigos de la iguana overa son las aves de rapiña y diferentes ofidios, en especial culebras, que capturan a los ejemplares jóvenes. Los adultos son depredados por grandes félidos como el puma y el yaguareté. También el coatí es un depredador de esta especie.

Está despareciendo

La intensa caza y la modificación de los ambientes naturales han provocado la disminución del número de individuos de esta especie.

El mayor incentivo para la caza de la iguana overa, es el valor comercial de su cuero, utilizado por la industria marroquinera, de ahí que generalmente desaparezcan los ejemplares de mayor tamaño.

Una moda que se impuso también, es poseer a estos animales como mascotas domésticas. Es necesario conocer, que en cautiverio, la iguana overa modifica algunos de sus hábitos, por lo que el período de hibernación suele ser más breve.

Por lo tanto, protegerla, es deber de todos.

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