ECOPAZ - AÑO 2 - Nº 32 - 6 de ABRIL de 2001 - Página 2

RANA DE ZARZAL (Hyla pulchella)


Distribuida en varias regiones de la Argentina, la rana de zarzal se caracteriza por dos aspectos llamativos: su reducido tamaño que oscila entre 3,5 y 5,5 cm aproximadamente y sus hábitos de vida en las hierbas, matorrales o incluso árboles, por los que se desplaza fácilmente trepando con sus dedos terminados en discos adhesivos igual que la superficie ventral del tronco y las extremidades.

La Hyla pulchella cordobae, tiene una coloración en el dorso que varía del canela al verde; cuando el tono de fondo es canela o grisáceo se hace visible el dibujo dorsal, formado por una red de puntos oscuros y grandes manchas marrones dispersas en el dorso. Posee una corta banda en la parte superior de la membrana timpánica.

La cabeza es corta y de contorno semicircular, con una membrana timpánica bien evidente y pliegue gular. Los dientes vomerianos (vómer: huesecillo que forma la parte posterior del tabique de las fosas nasales) forman grupos más o menos redondeados. Los machos, a diferencia de las hembras, presentan en la región posterior del primer dedo de la mano (polex), un tubérculo rudimentario desarrollado en mayor o menor grado según la subespecie de que se trate que contiene un "garfio" óseo usado en las luchas territoriales. Además, los machos poseen un saco vocal que funciona como caja de resonancia del canto nupcial.

Las extremidades son delgadas. Las delanteras son relativamente más cortas y terminan en cuatro dedos. Las traseras, más largas, se componen de muslo, pierna y pie terminado en cinco dedos; se hallan adaptadas para el salto.

Las membranas interdigitales son poco desarrolladas y los dedos rematan en discos adhesivos que permiten trepar por superficies relativamente lisas.

En nuestro país, se encuentran cuatro subespecies de la Hyla pulchella: la H.p. pulchella que se extiende desde La Pampa hasta Misiones; la H.p. riojana que abarca La Rioja y Catamarca, la H.p. andina que habita en los valles de la cordillera de los Andes y faldeos de la precordillera de las provincias de Salta, Jujuy, Tucumán y Catamarca, y la H.p. cordobae que aparece en las sierras de Córdoba y San Luis hasta una altura aproximada de 2.000 metros sobre el nivel del mar.

Los miembros de esta última subespecie, son conspicuos habitantes de arroyos y ríos de las zonas serranas y resisten sumergidos sus fuertes correntadas. .

Viven entre los pajonales y la vegetación que rodea al agua, siendo frecuente verlos en las piedras durante las horas de mayor rigor solar.

ALIMENTACIÓN

Su alimentación varía de acuerdo al estadío del ciclo vital del individuo. Las larvas consumen principalmente algas y protozoos, llegando al canibalismo y la ingestión de fango con abundante materia orgánica. Los adultos son fundamentalmente insectívoros. Sus principales depredadores son las culebras, los escuerzos, las iguanas overas y las aves, que ingieren tanto adultos como larvas; éstas son también comidas por los peces.

REPRODUCCIÓN Y DESARROLLO

Algunos autores mencionan que la subespecie que habita las serranías cordobesas tiene ciclos reproductivos contínuos, encontrándose formas larvarias durante primavera, verano e incluso el otoño.

Al llegar la época de reproducción, los machos se instalan cerca de los cuerpos de agua e inician, exclusivamente de noche, el llamado "canto nupcial". Uno de los ejemplares comienza el canto y los demás lo siguen, formando coro. Al cantar, se dilata el saco vocal que funciona como caja de resonancia.

La cópula se realiza en el agua; el macho abraza a la hembra y fecunda los huevos a medida que salen de la cloaca. Estos huevos miden aproximadamente un milímetro y medio y son escasamente pigmentados.

Además del canto nupcial, la rana de zarzal emite otras vocalizaciones: "canto de lluvia" y "grito de angustia" (cuando son apresadas por sus depredadores).

DEFENSA

En estado larval, cuando se sienten atacadas, pueden desarrollar tres comportamientos: el primero es la cripsis: el animal se queda inmóvil de modo que se confunde con el cuerpo de agua que lo alberga. El segundo, consiste en enterrarse rápidamente en el fango para huir de la mirada del agresor. La tercera, o dispersión consiste en que los distintos integrantes del grupo de renacuajos huyan en direcciones opuestas; de esta forma, sólo se lograría atrapar unas pocas larvas. .

El mimetismo, es un mecanismo defensivo en los adultos: en un mismo individuo pueden producirse- aunque lentamente- cambios de color que lo confunden en cierta medida con el medio circundante, protegiéndolo de los posibles depredadores.

. Por otra parte, cuando son apresadas, estas ranas orinan inmediatamente como defensa, al tiempo que segregan un olor que recuerda vagamente al de los zorros.

EQUILIBRIO ECOLÓGICO

Las poblaciones de ranas de zarzal están reguladas por gran cantidad de depredadores. En su etapa larval, son atacadas por peces y también por larvas d e ranas y sapos de régimen carnívoro, además de aves y culebras. Los representantes adultos de la especie son alimento de muchas aves y fundamentalmente de algunas culebras.

Por su parte, la rana de zarzal, cuya dieta incluye- entre otros insectos- avispas y chinches verdes, constituye un importante factor de regulación de las poblaciones de organismos potencialmente riesgosos para la agricultura.

[INICIO] [Buscar] [Atrás][ Adelante] [Arriba] [Titulares nº 32] [Próximo Artículo]
Copyright © 2000 Eco Paz - Reservados todos los derechos
Webmaster: webmaster@ecopaz.com.ar