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EL FRÍO
En algunas regiones, la temperatura
varía mucho con las estaciones. Allí donde existe una
estación fría muy marcada, las plantas y animales están
adaptados para poder sobrevivir a los rigores de ese
clima.
Hay plantas que disminuyen su
crecimiento cuando baja la temperatura. El trigo
prácticamente deja de crecer cuando la temperatura es de
0º y el maíz se detiene debajo de los 10 º.
El frío puede provocar la muerte de
la planta cuando el agua que hay en el interior de ésta,
se congela y forma hielo.
Sin embargo, hay plantas que
resisten las más bajas temperaturas del lugar. Esas
plantas, llamadas rústicas, pueden pasar el invierno sin
ningún abrigo. El pino puede soportar temperaturas
inferiores a los 50º bajo cero.
Otras, en cambio, tienen
adaptaciones que les permiten soportar bajas temperaturas
o heladas y resuelven el desafío del frío de la
siguiente manera:
Los árboles y arbustos pierden las
hojas cuando comienzan los primeros fríos y conservan sus
yemas o brotes protegidos del frío por escamas, resina y
pelos abundantes.
Fig. 1
Algunas plantas herbáceas conservan
sólo los órganos aéreos situados a ras del suelo.
Fig. 2
Otras plantas, pierden totalmente la
parte aérea pero conservan una raíz o un tallo debajo de
la tierra. Esas raíces tienen, generalmente, gran
cantidad de alimento que guardan para desarrollar una
nueva parte aérea en la estación propicia. Ejemplo:
raíces (zanahoria, dalia) y tallos subterráneos (cebolla
y papas).
Fig. 3
Hay plantas que desaparecen
totalmente en la época fría, pero sus semillas se
conservan
La semilla, es la forma más
perfecta de adaptación contra el frío y la sequedad.
Fig. 4
LA
SEQUÍA
Los ambientes terrestres donde las
lluvias son muy escasas se caracterizan por su sequedad
como ocurre en los desiertos y laderas de algunas
montañas.
Las plantas que han colonizado esos
lugares han tenido que desarrollar adaptaciones para poder
vivir con la poca agua disponible. Esas plantas reciben el
nombre de xerófilas (amigas de la sequedad).
Las adaptaciones en las plantas
xerófilas tienden a dos propósitos:
- Evitar la pérdida de agua.
- Acumular agua.
Para evitar la pérdida de agua por
transpiración, reducen la superficie de la hoja, que
queda reducida a una lámina muy delgada como ocurre en
los pastos duros, o reducida a unas espinas, como puede
verse en la tuna o los cardones.
Para acumular agua, muchas
xerófilas aprovechan el momento de lluvia para absorber
gran cantidad de agua que acumulan en el tallo o raíces.
Las cactáceas, como la tuna y el
cardón, tienen un tallo grueso adaptado para acumular
agua. Después de una lluvia abundante, esos tallos pueden
duplicar o triplicar su peso.
Fig.5
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